SL: Empacando nuestras maletas días antes de la gran marcha, un curioso polizón brinca entre nuestra ropa.
JU: Resulta ser un plato de cerámica tintado en verde y ocre, al estilo de la cerámica tradicional medieval chipriota.
SL: Se trata de un regalo de mi jefe y su mujer, elección que dice mucho del buen gusto de ambos por las cosas auténticas que tiene esta isla. Es un regalo espectacular.
SL: Los ojos de la pareja me fascinan.
JU: A mí sus orejas.
SL: En fin, eso de despedirme nunca me gustó, me hace sentir idiota.
JU: Nos vamos de Chipre.
SL: Repasando las fotos que todavía reposan en el disco duro de mi ordenador, me doy cuenta de la cantidad de sitios que todavía nos quedan por bloguear, y de lo intenso que ha sido este año.
JU: Quedémonos con el brutal atardecer de la salada de Lárnaca.
viernes, julio 03, 2009
Adiós a Chipre
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Lindísimo el plato,pero mas aún el paisaje de la isla. Viajar!!! Qué placer!!!!
Es fascinante la foto del atardecer. Por más que os vayais esos recuerdos siempre estarán ahí.
es cierto, la foto del atardecer es genial!!!
Publicar un comentario